Autoestima: cómo se construye (y cómo se puede reconstruir)

La autoestima no es algo con lo que se nace ni algo fijo que se tiene o no se tiene. Es el resultado de una historia: de las experiencias que hemos vivido, de los mensajes que hemos recibido de las personas importantes en nuestra vida y de cómo hemos aprendido a hablarnos a nosotras mismas.

Por qué se debilita

Experiencias de crítica constante, comparación, exigencia excesiva o falta de validación emocional en momentos importantes pueden ir minando la forma en la que nos valoramos. Con el tiempo, esto se traduce en un diálogo interno duro, en dificultad para poner límites o en la sensación de no ser suficiente, hagamos lo que hagamos.

La autoestima se puede trabajar

La buena noticia es que, igual que se ha ido debilitando con el tiempo, también se puede fortalecer. Esto no ocurre de un día para otro, ni con frases motivacionales, sino con un trabajo constante: identificar el diálogo interno que mantienes contigo misma, cuestionar creencias muy arraigadas sobre tu propio valor y aprender a tratarte con la misma comprensión que tendrías con alguien a quien quieres.

Un proceso, no un destino

En terapia trabajamos la autoestima desde la comprensión de tu historia personal, identificando qué situaciones y qué relaciones han contribuido a esa forma de valorarte, y construyendo, paso a paso, una relación contigo misma más amable y realista.

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