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Puedes ponerte en contacto conmigo sin compromiso y valoraremos juntos cómo puedo ayudarte.
Preguntas frecuentes
¿En qué consisten las sesiones?
Las sesiones pueden cambiar en función del momento de la terapia en el que estemos y las necesidades de cada persona.
Las primeras sesiones van dirigidas a conocer mejor a la persona que tenemos delante y recoger toda la información necesaria: qué está viviendo, su historia, los objetivos terapéuticos. Después, dedicamos un tiempo a comprender qué está ocurriendo, por qué se mantiene el problema y qué factores están influyendo. Entender qué está pasando es el primer paso para el cambio.
A medida que se avanza en la terapia, se trabajan las técnicas y estrategias concretas para incorporarlas al día a día. En las sesiones de seguimiento se revisa cómo se están aplicando estas técnicas, se resuelven dificultades y se adapta el tratamiento en caso necesario. Finalmente, en las últimas sesiones se hace un repaso de todo lo aprendido y se planifica cómo mantener los avances a largo plazo.
Aunque cada sesión es diferente, se suele mantener una estructura similar. Al inicio de la sesión nos ponemos al día, hablamos sobre cómo ha ido la semana y revisamos las tareas propuestas en la sesión anterior. Después, se trabajan los objetivos planificados para ese día. Por último, se acuerdan nuevas tareas para casa y orgaizamos la siguiente cita.
¿Con qué frecuencia se hacen las sesiones?
Cada proceso es único, por lo que la frecuencia de las sesiones se adapta a las necesidades de cada persona.
Al inicio de la terapia se recomiendan hacer las sesiones de forma semanal. Poco a poco, las sesiones se van espaciando cada vez más en el tiempo para ver cómo la persona va aplicando todas las herramientas que vamos aprendiendo.
Aun así, no existe una única forma de hacer terapia. En algunos casos, las sesiones pueden ser quincenales desde el principio y, en otros, recomendamos mantener las sesiones semanales durante más tiempo. Todo depende de la situación, los objetivos y el momento vital de cada persona.
Lo más importante es que puedas hablar de esto con tu terapeuta. Juntos podréis decidir la frecuencia que mejor se adapte a las necesidades del proceso, revisándola siempre que sea necesario.
¿Cuánto duran las sesiones?
Las sesiones no tienen una duración fija, ya que trabajamos por objetivos y nos adaptamos a las necesidades de cada persona. Cada sesión se prepara previamente para aprovechar al máximo el tiempo de trabajo.
En la mayoría de los casos, las sesiones suelen durar alrededor de una hora. Algunas pueden ser más cortas (unos 50 minutos) y otras alargarse un poco más (hasta unos 70 minutos).
¿Son para todos igual?
No. Cada proceso terapéutico es único y se adapta a las necesidades, objetivos y circunstancias de cada persona.
Aunque la forma de trabajar sigue una estructura similar, los objetivos terapéuticos, las técnicas y las herramientas que utilizamos se personalizan en función de cada caso. Esto significa que dos personas con la misma dificultad pueden necesitar trabajar aspectos diferentes o hacerlo de maneras distintas.
Nuestro objetivo es ofrecer una terapia individualizada, basada en la evidencia científica y adaptada a lo que cada persona necesita en cada momento.
¿Hay secreto profesional?
Sí, todo lo que se comparte en sesión es completamente confidencial y está protegido por el secreto profesional de acuerdo con la legislación vigente y con el Código Deontológico de la profesión.
Solo existen algunas excepciones muy concretas previstas por la ley como situaciones en las que exista un grave riesgo para la vida del paciente, para la vida de otras personas o cuando una autoridad judicial lo requiera.
La terapia es un espacio seguro, de confianza y libre de juicios.
¿Cuándo podré ver los resultados?
Cada proceso terapéutico tiene su propio ritmo, no existe un plazo concreto en el que aparezcan los cambios.
La terapia requiere implicación, práctica y constancia. Muchas de las herramientas que trabajamos en sesión necesitan tiempo para integrarse y empezar a reflejarse en el día a día. Por eso, los avances suelen producirse de forma gradual.
En muchas ocasiones, los cambios son sutiles al principio: empiezas a reaccionar de una forma diferente, a comprenderte mejor, a gestionar las emociones con más calma o a afrontar situaciones que antes resultaban difíciles. Con el paso del tiempo, esos pequeños cambios van consolidándose y es cuando se hacen más evidentes.
Nuestro objetivo no es que te sientas mejor solo durante la sesión, sino que adquieras herramientas que puedas mantener y utilizar de forma autónoma en tu vida cotidiana.
¿Cuándo termina la terapia?
La terapia finaliza cuando se han alcanzado los objetivos que nos habíamos propuesto y la persona cuenta con las herramientas necesarias para afrontar las dificultades de forma autónoma.
No existe una duración establecida, ya que cada proceso es diferente. Algunas personas necesitan un acompañamiento más breve y otras requieren más tiempo. Lo importante no es la cantidad de sesiones, sino que la terapia responda a las necesidades de cada momento.
¿Hace falta estar realmente mal para ir a terapia? ¿Cómo sé que necesito ir a terapia?
No. No es necesario tocar fondo ni estar pasando por una situación muy grave para acudir a terapia.
Muchas personas comienzan un proceso terapéutico porque quieren comprenderse mejor, aprender a gestionar sus emociones, mejorar sus relaciones, afrontar un cambio importante o adquirir herramientas para cuidar de su bienestar. Otras lo hacen porque sienten un malestar que les cuesta manejar por sí solas, aunque no sepan ponerle nombre.
Una buena señal para plantearte acudir a terapia es notar que hay algo que está interfiriendo en tu bienestar, en tus relaciones, en tu trabajo o en tu día a día, o simplemente sentir que necesitas un espacio donde ordenar lo que estás viviendo y entenderte mejor.
Mi terapeuta no encaja conmigo, ¿debería cambiar?
Es importante que te escuches y que te preguntes cómo te sientes en terapia. Para que el proceso funcione, es fundamental que te sientas escuchado, comprendido y acompañado.
Si sientes que algo no termina de encajar, te animamos a hablarlo con tu terapeuta. En muchas ocasiones, expresar cómo te sientes permite ajustar la forma de trabajar y mejorar la relación terapéutica.
Si, aun así, esa sensación se mantiene, puede ser recomendable valorar una derivación a otro profesional. Igual que en cualquier otra relación, es imposible encajar con todo el mundo, y en terapia también puede ocurrir.
Como terapeutas, entendemos esta situación con total naturalidad. Nuestro objetivo es siempre ofrecer la mejor atención posible y que encuentres el profesional con el que te sientas más cómodo para avanzar en tu proceso.
¿Cómo puedo agendar una cita?
Puedes pedir cita de la forma que te resulte más cómoda. Puedes llamarnos por teléfono, escribirnos por WhatsApp, enviarnos un correo electrónico o rellenar el formulario de contacto de nuestra página web.
Cuando contactes con nosotros, te informaremos de la disponibilidad, resolveremos cualquier duda que puedas tener y buscaremos el horario que mejor se adapte a ti.